Y es que es incomprensible un Domingo de Ramos sin ver en las calles cordobesas a Nuestro Padre Jesús de las Penas, el Gitano, al son de la Agrupación Musical La Pasión de Linares(Jaén). Momento esperado por miles de cordobeses los cuales se vuelcan a las puertas de la Iglesia de San Andrés esperando a pleno sol la salida del Gitano, la cual cada año que pasa mejora sabiendo lo dificil que es superar a la del año anterior.
Todo el mundo esperaba impaciente y con la salida de los ciriales comienza a tocar Pasión de Linares una marcha que por años que tengan y por años que pasen nunca dejara de producir un escalofrío en el corazón de los cofrades. Se trata de La Saeta con la que el Gitano comenzaba a asomar por la puerta de San Andrés.
Finalizada La Saeta la Agrupación Musical Pasión de Linares, con el arte que le caracteriza, empalma con el Himno Nacional, pero no un Himno Nacional cualquiera, el Himno Nacional de Pasión de Linares con ese toque flamenco que le da para que el Gitano se luzca nada mas salira la calle.
viernes, 3 de junio de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
Pues nada aqui esta el que faltaba el sobrino piti . En verdad todabia no me he quitado el "gusanillo" de estar debajo de un paso, sentir el peso en tu cuello o simplemente disfrutar llevando a Dios , pero aunque no he tenido esa sensacion yo creo que he tenido una que mucha gente ha tenido , pero yo la he tenido este año , y es la siguiente ; me encontraba corriendo por todas las calles de Cordoba para ver al tito que estaba debajo del Gitano , y la sensacion fue que nada mas ver por el principio de la calle al señor senti un escalofrio por todo el cuerpo que llego hasta mis ojos transformandose en una lagrima ,y ahora cuando algunos lean esto no se lo creeran , pero yo si por que yo fui el que lo vivio y para terminar una cosa me gustan los folcloricos pero no , tito tu lo sabes y a mi me tira mas lo otro , yo soy Gitano . Un Abrazo para todos mis hermanos ,sobrinos y por supuesto para el Tito.
domingo, 24 de abril de 2011
Semana Santa 2011
Como muchos esperábamos con ansia, llegó la Semana Santa, y como muchos temíamos, pasó de largo dejando algunas cofradías en casa, quizá solo porque Él decidió esperar para verlas un añito más... Pero a pesar de esos llantos cofrades por no poder ver a nuestros Titulares como cada año en la calle, esta gran semana nos dejó momentos imborrables y que muchos recordaremos durante toda la vida, ya sea por aquellos como yo y mis hermanos, que nos estrenamos debajo de las trabajaderas de una nueva cofradía, o por aquellos que pudieron derramar cera por primera vez en las calles de nuestra ciudad. Esa misma ciudad que respira un aroma tan cofrade cuando asoma por estas fechas la Luna blanca de Nisán, a la que le cantan los niños de Capuchinos, la misma que ve encerrar cada año en el barrio de San Andrés a Jesús de las Penas, cuando sólo dos días después porta una cruz camino de la Catedral. La misma que ve estrenar paso desde San Pedro, o que escucha una nueva banda en San Nicolás. Es la que llora cuando no ve salir desde San Pablo la obra de Juan de Mesa, pero que se alegra cuando ve al Nazareno de la Trinidad bajar la cuesta de Luján, o cuando ve como el barrio salesiano arropa a su Cristo prendido. Porque cuando llega Semana Santa, la ciudad se transforma, y como no podía ser menos, su pueblo quiere ser testigo de ello, por eso, desde que suena el primer llamador en San Lorenzo, la ciudad está esperando que un Silencio inunde el Puente Romano horas más tarde. Y que la luz de una Estrella alumbre los jardines de Colón, para que 48 horas después se pueda pasear el Señor de Capuchinos, dejando para el recuerdo chicotás eternas. Por eso, aunque muchas cofradías no hayan podido enseñar el trabajo de un año entero por culpa de la lluvia, confieso que esta Semana Santa para mí ha sido magnífica, y más que por ver a mis cofradías en la calle, por poder compartirlas con mi gente y mi familia, que es mi verdadera Hermandad.
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